AVENTURA
Vacaciones de invierno en Carolina
del Norte
Por Josefina Melich
Este
año, mi esposo Gabriel, mi hija Nicole y yo, decidimos irnos de viaje de fin de
año a una cabaña, en la zona montañosa de Carolina del Norte, para disfrutar de
los paisajes, la nieve y hasta de los deportes invernales. Nuestra otra hija, Sophie,
que todavía no cumple su primer año, no participó de la decisión, pero disfrutó
de la aventura tanto o más que nosotros. Salimos de Miami el 25 de diciembre,
el día de Navidad y pasamos la noche en un hotel de carretera, en el estado de
Georgia. Al día siguiente, muy temprano, salimos rumbo a la cabaña que habíamos
alquilado por Internet, en Blowing Rock, donde llegamos hacia las 3 de la
tarde.
La cabaña estaba ubicada en la cima
de una montaña, y para poder acceder a ella teníamos que subir por un camino de
tierra, muy estrecho, con espacio apenas para un vehículo, aunque supuestamente
era de doble vía, De un lado la montaña y del otro, un buen precipicio. Para
ser franca cuando llegue me dije: "Menos mal que escogimos un Jeep Wrangler
Sahara, de cuatro puertas, para este viaje", de otra forma no sé cómo
hubiese sido esa subida o bajada, en medio de la neblina e incluso durante los
días bastante lluviosos que nos tocaron. Allí entendí la necesidad de tener
un 4x4 cuando llega la temporada invernal. 
El 27 de diciembre organizamos un
paseo a Blue Ridge Parkway, a través de una ruta espectacular que atraviesa las
montañas entregando fabulosas vistas, a cambio de muchas curvas para quien va
conduciendo. Gabriel, sin embargo, disfrutaba al mismo tiempo tanto del paisaje
como del agarre que le ofrecía el poderoso Jeep. Al día siguiente, el destino
fue la finca de unos amigos en Fleetwood, y el camino fue de nuevo una ruta
espectacular, llena de empinados ascensos, y por la noche visitamos la pista de
esquí de Appalachian Mountain. El 31 de diciembre esquiamos en Beech Mountain y
recibimos la llegada del año nuevo el West Jefferson.
Hacía mucho frío, pero la nieve que
esperábamos sólo vino a caer el primer día de enero, haciendo aún más hermoso
el paisaje, pero más difícil el camino, a menos que el vehículo sea tan capaz
como fue nuestro Jeep Wrangler. La nieve no nos detuvo, y no podíamos dejar de
salir para disfrutar de la hermosa vista en parajes tan extraordinarios. Como
siempre, lo que es bueno dura poco, y nuestros días de descanso concluyeron el
2 de enero, cuando emprendimos el regreso a Miami, con una parada en Gainesville,
la ciudad estudiantil por excelencia del estado de la Florida.
Un viaje
inolvidable, que volveríamos a realizar muchas veces, siempre y cuando podamos
contar con un vehículo capaz y confiable, como el Jeep Wrangler Sahara.
|