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NASCAR a la conquista de nuevos mercados
NASCAR empezó a mostrar una cara atractiva también para marcas y pilotos de otras latitudes que ven en sus Series un alto nivel de competencia, solidez en término de reglamentos y atractivos premios en metálico.
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A LAS CARRERAS

NASCAR a la conquista de nuevos mercados

Por Niky Pauli / Media Racing

 Hace casi dos décadas, cuando comentaba carreras de autos en un canal de televisión en Latinoamérica, insistí al productor general que hiciéramos algo con NASCAR. Me miró un poco extrañado y luego de un rotundo no, agregó: "Son carreras de estadounidenses, para estadounidenses, por estadounidenses. No nos interesan". Con el tiempo, sin embargo, gracias a la voz principal de programa, logramos que se incluyeran algunos recuentos. Para nosotros, amantes de los "fierros", la competencia que generaban unos 40 autos en pista, bien valía la pena.

Cierto es que a través de los años NASCAR vio pasar por sus filas a algunas marcas y nombres de pilotos que llegaban de más allá de sus fronteras, como por ejemplo Jaguar, o incluso, el mismísimo Jim Clark ?que participó en una carrera- o Juan Manuel Fangio, el argentino quíntuple campeón mundial de Formula Uno, que a mediados de los '70 dio el banderazo de arrancada de una carrera en Talladega?

Sin embargo, en general, los pilotos europeos y latinoamericanos posaban sus ojos en las carreras de autos tipo fórmula, o en campeonatos similares a los stock, pero en sus países. NASCAR, no era considerado como un destino posible y permanente para ninguno de ellos. Hacia mediados de los '90 las cosas no habían cambiado mucho. El divorcio de los coches fórmula en Estados Unidos dejó como producto dos categorías, la IndyCar y la Champ Car. Como consecuencia surgieron otras divisiones: las de patrocinios y corredores. La inestabilidad comenzó a extenderse de uno y otro lado y desgastados, y en busca de más estabilidad para promocionar sus productos, los patrocinadores voltearon su mirada hacia NASCAR. La categoría comenzó entonces un ascenso que la ha llevado a contar con unos 75 millones de seguidores en el mercado estadounidense y a tener entre sus filas  más compañías de la lista Fortune 500 que cualquier otro deporte, según informes generados por Internacional Speedway Corporation (ISC).

Así las cosas, NASCAR empezó a mostrar una cara atractiva también para marcas y pilotos de otras latitudes que ven en sus Series un alto nivel de competencia, solidez en término de reglamentos y atractivos premios en metálico. Cierto es que no tiene el aura de glamour que pregona la F1, y tampoco se le conoce como el pináculo de la tecnología a nivel mundial. Pero es evidente que los miles y miles de fans que asisten a cada evento piensan que la competencia entre 43 vehículos por

carrera, por categoría, fin de semana tras fin de semana, es la mejor del mundo.

Algo está cambiando

 Y por el mundo se expande... La categoría ya corre con la Serie Nationwide en México y Canadá. El gigante automotriz, Toyota, está entre sus filas y pilotos como el colombiano Juan Pablo Montoya, el escocés Darío Franchitti, o el canadiense Patrick Carpentier, compiten de forma permanente, y existe además un proyecto para fabricar un auto de NASCAR en Argentina y ponerlo a correr en circuitos estadounidenses.

Pero, ¿llegará a ser NASCAR un producto internacional?

"Bueno, hemos dicho que vamos a echar una mirada internacional, despacio, cuidadosa, respecto a dónde puede ir el deporte", dijo Brian France, director ejecutivo de NASCAR, durante el llamado State of the Sport a inicios de 2008. "Los únicos parámetros que he presentado a nuestro equipo es que tiene que 'sumar' en la industria. Eso significa que cuando hacemos un evento en México, que ya tenemos, o en Montreal, que tendremos, toda la industria tiene la oportunidad de ganar. Esa será también la filosofía que deberíamos mirar al expandirnos fuera de Norteamérica. Puede que sea Europa, puede que sea Latinoamérica, puede ser Asia. No importa dónde sea".